Suavemente la
atrae hacia si mismo, colocando la palma de su mano en la cadera de ella, por
sobre el delicado vestido. Une sus cuerpos lo más que le es posible.
Mira en sus
ojos y en lo profundo de ellos, verdes como la inmensidad. Se pregunta cuan
llenos de misterio están, pero lo sabe. Ella es todo un misterio.
Se ve atraído
por los labios de ella, e instintivamente se muerde los suyos, llenos de deseo.
Quiere besarlos y devorarlos, no puede aguantar un segundo más. Casi se tocan,
las respiraciones se funden.
Contempla
nuevamente sus ojos y sabe que ella siente lo mismo. No está seguro de cómo,
pero lo sabe. Alguien se lo ha hecho entender y así será por siempre, sus almas
están unidas sin siquiera haberse tocado con los labios.
Desliza su
palma por la mejilla de ella, que se enciende y adquiere una tonalidad
ligeramente rosácea. Ella cierra los ojos, dejándose llevar por la caricia
suave y simple. La mano de él le produce cosquillas.
Entonces junta
sus labios y delicadamente la besa una vez. Luego se separa y mira los ojos de
ella, vuelve a sumergirse en la inmensidad.
Sabe que ella
es suya, que lo será para siempre. La amará aún sin verla, aún sin oírla.
Porque a pesar de que el amor se vale de los sentidos, también va más allá de
ellos. Y sí, el amará a otras mujeres y le destrozarán el corazón varias veces.
Pero de ella, nunca se olvidará: la primera vez es la más especial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario