lunes

después de todo

La chica que contaba historias y escribía por las noches finalmente fue escuchada, sus plegarias disfrazadas en oraciones mágicas ya no eran súplicas sino pedidos en una pequeña lista.
Pedía un amor sincero y duradero, uno donde se cumplieran sus escritos y su imaginación. Quería ser comprendida por alguien, sentirse valerosa de alguna manera.
Y fue escuchada.
Y fue conquistada.
Y fue decepcionada, como todas, como cada una de ellas.
Después de todo, ¿por qué habría de ser diferente? Todas sueñan con lo mismo, pero tienen maneras diferentes de contarlo.

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